Desde el Observatorio de Salud Mental y Derechos Humanos advirtieron que el proyecto de Reforma Laboral, impulsado por el gobierno de Javier Milei, no constituye una mera reorganización normativa del trabajo, sino una reconfiguración regresiva de las condiciones sociales que sostienen la salud mental de las y los trabajadores.
*Por Redacción
El Observatorio de Salud Mental y Derechos Humanos expresó su preocupación frente al proyecto de reforma laboral promovido por el Ejecutivo nacional, al señalar que la iniciativa implica un retroceso en las condiciones estructurales que garantizan el bienestar psicológico de las y los trabajadores.
Desde una perspectiva de Derechos Humanos, el organismo sostuvo que esta reforma opera como un dispositivo estructural de producción de vulnerabilidad psíquica, profundizando procesos de precarización, aislamiento y desamparo institucional. En este sentido, advirtieron que no son sólo modificaciones en las normativa laboral , sino que son transformaciones que impactan en la vida cotidiana de las personas.
Uno de los ejes señalados es la incertidumbre, precarización y deterioro subjetivo producto de la facilitación del despido y la flexibilización de las condiciones laborales, que imponen un régimen de incertidumbre permanente.
Según el Observatorio, la inseguridad laboral sostenida es un factor socialmente documentado de estrés crónico, ansiedad y deterioro del bienestar psíquico. “No se trata de fragilidades individuales, sino de efectos previsibles de políticas que destruyen soportes sociales básicos”, indicaron.
Asimismo, cuestionaron la mercantilización del descanso, mediante figuras como el banco de horas y la subordinación del tiempo personal a la demanda empresarial. El descanso, remarcaron, no es un beneficio sino una condición estructural de la salud mental. Su eliminación implica cosificar al trabajador y desorganizar los ritmos psíquicos y sociales que sostienen la vida.
El organismo también advirtió sobre el debilitamiento de la protección sindical y la promoción de la competencia individual, procesos que erosionan los lazos de solidaridad en el ámbito laboral. La pérdida de apoyo social deja a las personas solas frente a relaciones de poder profundamente asimétricas, incrementando el riesgo de padecimientos psíquicos y reforzando el aislamiento social.
En paralelo, señalaron que el discurso oficial centrado en el mérito individual traslada la responsabilidad del fracaso hacia lxs propios trabajadores , ocultando las condiciones estructurales que la producen. Esta lógica de culpabilización, afirmaron, profundiza el sufrimiento psíquico y bloquea su reconocimiento como problema social y político.
Finalmente, el Observatorio alertó sobre el retiro del Estado en materia de políticas de protección social y acceso a la salud mental, lo que consolida un escenario de desamparo institucional, donde el sufrimiento se naturaliza y las vidas precarizadas aparecen como descartables
“Avanzar en esta reforma implica un retroceso grave en las condiciones sociales que hacen posible la salud mental, produciendo sufrimiento evitable y ampliando desigualdades”, concluyeron.
En este marco, exigieron que el debate público incorpore de manera explícita el impacto psicosocial de la precarización laboral y que el Estado asuma su responsabilidad indelegable en la garantía del derecho a la salud mental.
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