Un 23 de septiembre de 1947 se promulgaba la ley del voto femenino ( 23.010), una conquista trascendental en la ampliación de los derechos de las mujeres. Dialogamos con Carolina Allende del Colegio de Profesionales de Servicio Social de Córdoba e integrante de la mesa ejecutiva de la Federación de Entidades Profesionales Universitarias de Córdoba (FEPUC) sobre la ampliación de derechos y el significado de esta fecha hoy.

Por Myriam Mohaded*

Un 9 de septiembre de 1947, una multitud de mujeres se reunirían enfrente del Congreso de la Nación para exigir la ley de sufragio femenino que garantizó el voto de las mujeres en nuestro país. En esos días, dicen las crónicas,  llegaba a los despachos de diputados y senadores una lluvia de telegramas de organizaciones sociales y grupos partidarios que solicitaban la aprobación de la ley del voto femenino. Actrices y actores famosos de la época fomentaban el debate a través de cortos audiovisuales, mientras que las mujeres organizadas empapelaban las ciudades bajo el lema “la mujer puede y debe votar”,  con Evita como una protagonista central de esta historia.

Carolina Allende es licenciada en Trabajo Social, y estuvo en el espacio radial del Centro de Documentación del Cispren, en el  programa Ciudades Visibles, para conversar sobre el significado de esta fecha declarada como Día Nacional de  los Derechos Políticos de la Mujer.

-A setenta y tres años de la sanción de la ley del voto femenino, ¿Qué significaciones le podes atribuir hoy a esta conquista?

Sin lugar a dudas, es una fecha muy importante  para todas las mujeres argentinas. Un dato a destacar es que la mitad de la población en condiciones de votar estaba siendo  excluida; se hablaba de sufragio universal pero esa expresión se refería al voto de los varones y  afuera quedaba la mitad de la población que estaba en condiciones de hacerlo.

El voto de las mujeres fue el corolario de una larga lucha que se vino dando no sólo en nuestro país sino a nivel mundial. Nosotrxs atrasamos 35 años entre el voto universal masculino y femenino, claro que también hay que considerar que nuestra democracia fue sumamente castigada  a partir de los Golpes de Estado, procesos que mucho repercutieron.

Es importante además dar cuenta que la organización de los movimientos que conquistan derechos no sólo llevan tiempo sino mucho trabajo de fundamentación teórica, científica en algunos casos, y  de mucha lucha, posicionamiento y cuerpos puestos en cada una de las mismas.

Los derechos se conquistan en distintos escenarios. Uno de esos, es la calle. Muchas veces tenemos que salir allí para  conquistar derechos  o resguardarlos. Los derechos no nos son dados nunca, permanentemente tenemos que conquistarlos.

– Hoy como ayer..

Sí, y en un escenario complejo para la defensa y conquista de derechos, porque no podemos estar, precisamente,  en la calle.  Uno de esos avasallamientos, sin ir más lejos, se dio en la marcha del Día de la Sanidad, en CABA., es el mismo gobierno muchas veces reprime con mucha fuerza y violencia al personal de sanidad. Hoy por hoy, el equipo de salud en su totalidad, integrado por muchas disciplinas está en la primera línea, pero en el momento que corresponde reconocer su trabajo, las horas extras y contratar personal, porque la situación lo amerita, nos piden que trabajemos por lo mismo y consigamos voluntarios para hacerlo.

-Esenciales entre comillas.

Somos esenciales muchos, muchas, muches, pero no nos reconocen.

– En un estudio de MUMALA ( Mujeres de a Matria Latinoamericana) da cuenta de cuánto falta andar en los cargos de las diferentes reparticiones del Estado para llegar a una ley de paridad.(**)  ¿ Cuál es su experiencia en los espacios en los que participa activamente?

Una vez que uno conquista un derecho y éste se transforma en legislación hay que llevarlo a las prácticas. Son  y son estas prácticas cotidianas y esa representación que tiene que ser igualitaria para varones y mujeres. Por ejemplo, la Federación de la que nuestro Colegio forma parte está integrada por treinta entidades creadas por ley que simbolizan a las, los y les profesionales de la provincia de Córdoba. De esas treinta, sólo nueve tienen presidentas, las demás están representadas por varones. Esto da una pauta de la dificultad que tenemos las mujeres para estar en los estamentos políticos donde pertenecemos, a pesar de que muchas de esas organizaciones de profesionales están integradas en su mayoría por mujeres.

Lo que  sucede en las representaciones de los colegios profesionales también pasa, por ejemplo,  en las representaciones gremiales. Si una hace un paneo de cuántas mujeres participan en los gremios se observa la  inferioridad numérica en la que se está. Como paridad somos más mujeres que varones pero tenemos más varones representándonos. Ahora bien, esto se da además porque  nuestra capacidad de lucha no está escindida de nuestras prácticas  en  la sociedad que nos impone algunos roles como los domésticos, de cuidado. Las mujeres profesionales no zafamos de la cuestión del cuidado.

En la Federación (FEPUC) tenemos un trabajo realizado en mayo de este año, en relación al impacto del Covid-19, donde surgieron datos muy interesantes y actuales que los difundimos para el 15 de septiembre, día del profesional universitario.  Por ejemplo, las mujeres profesionales ganamos un 32 % menos que los varones; con respecto a los cargos no sólo tenemos menos en la conducción, sino que cuando somos jefas ganamos un 36 % menos que los varones. (Ver informe en:  https://bit.ly/2RWEJIU)

El tema del cuidado se refleja en cuestiones que hacen a la disminución de la cantidad de horas que le dedicamos al trabajo remunerado comparativamente con los varones. Pero, incluso, cuando es igual la cantidad de horas que tenemos por empleo, ya sea porque trabajamos en dos o más lugares y nos lleva a una jornada laboral de nueve horas o más,  ganamos un 22 % menos.

-Siempre se gana menos….

 Sí, esto es reflejo de lo que nos sucede. El tiempo que se le puede dedicar a nuestro trabajo profesional es menor y la cantidad de mujeres que llegan a ser jefas somos menos. La situación se da en todos los ámbitos profesionales. Hay lecturas de lo que se refleja a nivel donde la situación es similar. Lo que pasa es que en la provincia de Córdoba, en el caso de les trabajadorxs sociales, tenemos mayoritariamente un desempeño profesional en relación de dependencia con el Estado, ya sea provincial, municipal, nacional.

El Estado de Córdoba es uno de los estados más desprofesionalizados. Pero además, en el seguimiento que seguimos haciendo hace cuatro años notamos que en el Estado provincial hay menos profesionales en relación de dependencia y se incrementa la cantidad de profesionales que trabajan para el Estado pero como si fuesen independientes, con un monotributo muy sui generis. Le facturamos al Estado, nos pagan lo que quieren no lo que deberíamos cobrar según los honorarios fijados por los colegios profesionales, cumplimos horarios en el mismo lugar, recibimos órdenes de los jerárquicos del Estado, es como una relación de dependencia pero sin gozar de los beneficios de ser empleadx.

-Una situación de alta precariedad laboral…

Altísima, porque la novedad que se viene dando desde hace unos años a esta parte, es que ni siquiera nos contratan directamente bajo la condición de monotributo del Estado sino por medio de terceros, que pueden ser fundaciones u organizaciones no gubernamentales u otras figuras. Entonces, a la hora de los reclamos por derechos laborales básicos, como por ejemplo una licencia paga por maternidad, obra social,  cuidado de hijos o familiares a cargo, que es otra de las cargas que tenemos las mujeres en esta sociedad y nos está costando mucho cambiarla,  está desapareciendo en términos de derechos laborales en el estado provincial. Y  también ahora sucede en municipios y comunas pequeñas del interior donde también se está generalizando y es muy preocupante.

La situación de las, los,les profesionales en Córdoba es muy precarizada. Estamos ganando por debajo de la canasta, de la línea de pobreza.  Por esto vuelvo al  tema de que conquistar los derechos, plasmarlos en una legislación es muy importante pero después hay que seguir luchando para que se cumplan. Es el mismo Estado el que viola las leyes. Se tiene que controlar esto. Y en cuanto a las representaciones sociales en relación a las profesionales mujeres y sus  condiciones de ser representantes ya sea  en lo gremial, profesional, político, son difíciles,  pero no imposible obviamente. Y en eso estamos.

*Periodista.

Imágenes: Gentileza Carolina Allende.

** Ver Informe: https://bit.ly/2FWvt5f

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