La Biblioteca Popular Sarmiento, de la localidad de Río Ceballos, viene atravesando un fuerte período de crisis económica pero no pierde las esperanzas de salir y ser, nuevamente, lo que más les gusta a quienes la sostienen y abren diariamente: invitadores y convidadores de libros, lecturas y palabras. Dialogamos con Valentina Rojas, integrante de la Comisión Directiva de esta biblioteca. 

Sala infantil

Ivana Reynoso* y Myriam Mohaded** 

 ¿De qué manera vive la cuarentena la Biblioteca Popular de Río Ceballos?

La Biblioteca Popular Sarmiento está cerrada desde el 16 de marzo, como medida preventiva para evitar el contagio del Covid -19, cuando el municipio pidió cerrar los espacios en donde circula mucha gente. En ese momento, tomamos la medida sobre todo por el tema de los libros, porque se estima que el virus puede permanecer en papel, en cartón, aproximadamente de cinco a siete días. Si bien el público en la biblioteca no se amontona, los libros que circulan sí son muchos y no tenemos espacio para hacer cuarentena de libros.

En términos generales, la verdad es que vivimos esta situación de un modo bastante angustiante. Justo empezábamos con las actividades de la bebeteca -servicio de atención para la primera infancia-, además de las otras habituales, así que fue difícil la decisión de tener que cerrar.

 

– Sabemos que la Biblioteca Popular Sarmiento viene atravesando un período crítico en lo económico. ¿Cómo influyó esta situación? ¿Qué perspectivas están trabajando en relación a esta situación?

Si,  viene atravesando una crisis financiera desde hace dos años de la que nos está costando salir. Para ello, y poder sostener abierto el espacio, necesitaríamos una ayuda económica muy fuerte, que no llegó. Si bien han venido algunas ayudas extraordinarias, por ejemplo, de Cultura de la Provincia, pero al no poder ponernos al día con obligaciones legales, no terminó de completarse. De todas maneras, por más que viniera, sigue siendo insuficiente, es un oxígeno que dura muy poco, porque el dinero que necesitamos por mes es mucho, sobre todo para pagar sueldos de dos empleadas, que están en blanco hace 30 años. Esto, sumado al hecho de haber tenido que cerrar la biblioteca, nos dificultó aún más la situación porque tenemos básicamente tres ingresos: el alquiler de la sala “Caminito Serrano”, una sala de teatro propiedad de la biblioteca, las cuotas societarias que se cobran por intermedio de la Cooperativa del agua, y el ingreso que es mucho más chico, que es la de los socios de la sala. La situación actual nos pone en un estado de mayor precariedad al momento de poder solventar los sueldos.

¿Qué estamos haciendo? Bueno, estamos solicitando por las redes que se pague la cuota vía homebanking, pero eso es muy difícil, y lo que sí intentamos es poder acogernos a alguno de los beneficios que otorga el gobierno, para poder cubrir abrir así el sueldo mínimo vital y móvil de las empleadas.

– Por las redes han armado una propuesta muy creativa para sus socios y socias, a los fines de mantener el contacto y estimular la lectura, ¿de qué se trata?

La idea surge de una nueva socia, psicóloga, que pensó de qué manera armar un dispositivo virtual que ayude a las personas que están confinadas en sus casas a sobrellevar este tiempo, sobre todo a las personas mayores que están solas, en una situación extraña. Es ella quien nos convoca en realidad. Charlando se nos ocurre esta invitación de ponernos a jugar y armar los “haikus de estantería”. Es una idea que la tomamos de un español, Juan Luis García, profesor de música, y se arma con los lomos de los libros. Se trata de hacer micropoemas, con los lomos de los libros que tengamos en casa. El haiku es un micropoema, de tres líneas, que tiene una métrica específica que nosotros, en este caso, no la respetamos, a los fines del juego.

Nos  llegaron infinidad de participaciones. Si bien la propuesta nació y está dirigida fundamentalmente a nuestro público de socios mayores, que son quienes sostienen  y usan – además de los niños- la biblioteca.  Y lo que sucedió en las redes fue que recibimos un montón de haikus, de personas de todas las edades. Muchas  de Río Ceballos, lo cual nos alegra un montón y está bueno, porque significa que la propia población de la biblioteca ha participado, pero también nos alegró que se sumaron personas que no viven en Río Ceballos,  y no son socios de la biblio. Por ejemplo, personas de Córdoba, Anisacate, Alta Gracia, Buenos Aires, ¡hasta de Uruguay y de Suiza!

Nuestra intención era darle un poco de aire a la situación que vivimos, por lo que les comparto algo de lo que la gente nos dijo que sintió cuando hizo los haikus. Además de parecerles una idea muy creativa, aparecieron palabras como oxígeno, alegría,  y la sorpresa de poder unir libros que no creían que tuvieran algo que ver, y en la búsqueda de armar algo poético con esos libros . Una persona de 90 años nos dijo: “me alegraron el día, me entretuve toda la tarde, es una caricia para mis días”.  Una lectora, hacedora de haikus, nos dijo que le pareció una idea muy buena,» una opción ante tanta propuesta electrónica«; para otra persona, que sentía que la poesía no era lo suyo, dijo: “me gustó, y me asustó un poquito animarme”.

La invitación puede también pensarse como animación a la lectura. En este sentido, una mamá nos contó que su hijo, muy cansado con todo el tema escolar, ante la invitación de los haikus, pudo transitar el día de otra manera y le dieron ganas de leer. Entonces, en una situación en la que los libros no estaban convocando mucho en los últimos tiempos, por diferentes motivos, el hecho de ponerse a jugar, a armar poesías, fue una invitación a leer, o a releer lo que estaba en la casa.

Están buenísimos los efectos que hizo la escritura, que a la vez es lectura, y relectura de libros que han estado ahí, delante nuestro durante mucho tiempo y que esta invitación a ponerlos a jugar, a habitar durante un ratito la poesía  e hizo que el lomo de un libro se transforme en otra cosa.

aiku

– ¿Qué estrategias piensan seguir para poder salir de la cuarentena y acercar a los socios a la biblioteca?

Las estrategias tienen que ver con lo que venimos haciendo hasta ahora. Las campañas por las redes sociales, trabajar en conjunto con las otras instituciones de la ciudad, como la cooperativa de agua, la municipalidad. En otros años salíamos a los barrios, a las escuelas. Habrá que reinventar otra forma, para cuando se abra la cuarentena, aunque nuestra preocupación máxima en este momento es el tema económico. Perdemos un poco lo otro, que es ser invitadores y convidadores de libros, de lecturas, de palabras. Esperamos poder sostener la biblioteca abierta, y después volver a lo que más nos gusta, hacer circular los libros y que la gente se acerque, no sólo por los libros, sino también a los talleres, a plantear sus inquietudes, sus necesidades. Las bibliotecas populares son un lugar de encuentro. Nosotros apelamos al encuentro, y si es con lectura, mejor. El encuentro tiene que ver con la palabra, esa es la potencia que tenemos las bibliotecas populares.

Dirección de la Biblioteca Popular Sarmiento: San Martín 5273- Río Ceballos. Horarios habituales:  lunes a viernes de 9 a 13 y de 16 a 20. Sábados de 10.30 a 12.30

Facebook: Biblioteca Popular Sarmiento – Río Ceballos

Instagran: @bpsarmiento

*Bibliotecaria.

**Periodista

Imágenes: Gentileza Biblioteca Popular Sarmiento

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