Compartimos las  reflexiones de Anabella Romagnoli, militante LGTB+, coordinadora de la Casa del Orgullo Disidente de Córdoba e integrante de la Mesa Coordinadora de la Marcha del Orgullo Disidente y del periodista Alexis Oliva acerca de lo sucedido en el Parque Sarmiento, el domingo último, cuando se intentó bajar la bandera de la diversidad. Qué existe detrás de la disputa y/o discusión  de identidad sexual e identidad nacional cuando muchas veces se emplea el símbolo nacional para instalar acciones antidemocráticas o antipopulares.  “No se trata de la bandera, sino de lo que representa. No les molestan nuestros derechos, lo que les produce odio es nuestra mera existencia”, afirma Romagnoli.

* Por Alexis Oliva

Un grupo nacionalista integrado por algunos ex combatientes de Malvinas intentó arriar la bandera de la diversidad, que el intendente de Córdoba Martín Llaryora y las organizaciones de la diversidad sexual habían izado el viernes, en vísperas del Día Internacional del Orgullo LGBT, en el Parque Sarmiento. “En la firme convicción de construir una sociedad cada día más inclusiva, igualitaria y respetuosa de las diferencias, hoy junto a representantes del colectivo LGTBIQ+, izamos la bandera de la Diversidad en el mástil principal del Parque Sarmiento. Flameará en lo alto de manera permanente como símbolo de nuestro compromiso”, rezaba la placa instalada por la Municipalidad de Córdoba.

bandera lgb

Horas después, dos ex veteranos de la guerra de Malvinas –el suboficial mayor de la Fuerza Aérea Daniel Villena y el exsoldado Alejandro López– intentaron bajar la bandera multicolor por considerarla “una falta de respeto” a la enseña nacional, que es “incompatible con cualquier banderola”. No alcanzaron a retirarla, porque fueron interpelados por unos jóvenes que también los filmaron con sus celulares, hasta que intervino la policía y les ordenó retirarse. “Yo voy a hablar con el intendente”, aseguró López.

La bandera de la diversidad se volvió a izar, pero el domingo un grupo de unas cuarenta personas, la mayoría con indumentaria militar camuflada, banderas argentinas y barbijos con consignas nacionalistas y antiderechos, volvieron a la rotonda de calle Deodoro Roca con el propósito de bajar la bandera. Allí agredieron a lxs integrantes de los colectivos de la diversidad y a los policías que frustraron el intento. Uno de los incursores –luego identificado por las organizaciones como Gustavo Luis Garay– atacó con un cadenazo a una militante LGBT. También destruyeron la placa de vidrio instalada el viernes y luego cantaron el Himno Nacional y Aurora. No hubo detenidos.

Desde el primer incidente, las organizaciones de la diversidad sexual y de derechos humanos manifestaron su repudio. “Un grupo de personas vandalizaron el espacio público y atacaron la bandera de la diversidad de sexual en el Parque Sarmiento. En un hecho histórico en favor del respeto por la identidad y el reconocimiento de la diversidad en la ciudad, fue el intendente Martín Llaryora quien izó la bandera del movimiento LGTBIQ+ (…) Este tipo de actos, en víspera del Día Mundial de la Diversidad Sexual, ratifican y profundizan nuestra lucha y convicción por la igualdad de derechos”, expresaba un comunicado firmado por 201 funcionarios y organizaciones, nacionales y provinciales.

A su vez, la organización Devenir Diverse emitió un comunicado, en el que señala: “Aquí no hay dos derechos en disputa. Nada más lejos que eso. De un lado, un grupo minoritario de personas ha decidido violar una resolución legítima de las instituciones democráticas locales. Una decisión que viene a reparar simbólicamente décadas de invisibilización de un grupo social vulnerado por la discriminación y la violencia social y estatal. A esas personas no las moviliza otro sentimiento más que el del odio hacia quienes vivimos nuestras vidas por fuera de los mandatos del héterocispatriarcado. Una posición peligrosa y profundamente antidemocrática en tanto supone la supresión del otro. Allí no radica ningún derecho. Allí sólo hay odio, cobardía y autoritarismo”.

baldosas rotas

Y más adelante, dice: “lamentamos profundamente el uso político de los veteranos de Malvinas durante los hechos vandálicos que terminaron con la destrucción de la placa conmemorativa y el intento por bajar nuestra bandera. El reclamo de soberanía sobre nuestras Islas Malvinas es un reclamo que compartimos y enarbolamos como propio. Porque también pusimos combatientes y muertos en esa guerra infame. Y porque a pesar de que algunos quisieran que no sea así, somos parte de esta gran Nación”.

Otra vez la bandera argentina para legitimar acciones antidemocráticas o antipopulares. Bandera argentina contra el impuesto a la riqueza, banderazo en solidaridad con el grupo Visintín, bandera argentina anti derecho a la diversidad sexual. Perdón Manuel, no saben lo que hacen. O sí saben, lo que es peor.

Al caer la noche del domingo, el frío ayudó a bajarle temperatura al conflicto en el parque Sarmiento. Finalmente, el diálogo logró imponerse por sobre la violencia y las organizaciones LGBTQI+ llegaron a un acuerdo con los veteranos de Malvinas y con la Municipalidad. Esa noche a las 24:00 se arrió la bandera de la diversidad y el lunes a las 8 se volvió a izar la celeste y blanca, con el compromiso de colocar tres mástiles nuevos, en el espacio municipal donde funcionará el Centro de Estudios y Difusión de los Derechos de la Diversidad frente a la rotonda, para colocar allí de manera permanente las banderas argentina, de la diversidad y trans. “No sientan que hemos perdido, porque nosotros vamos a tener un espacio con nuestras banderas allá, que todos podremos disfrutar”, les dijo la referente trans Ana Torres a quienes hicieron el aguante para que su símbolo siguiera en lo alto.

Después de lo ocurrido en el Parque Sarmiento, otra agrupación de ex veteranos de Malvinas repudió las agresiones de los nacionalistas antiderechos y puso algunas cosas en claro. El Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas (CECIM – La Plata) informó que los “grupos organizados que actuaron en banda”, en Córdoba y en otras ciudades como Mar del Plata, Mendoza y Rosario, son parte de la Confederación de Veteranos de Guerra, una “organización que nació a instancias del macrismo en 2016”. Y señalaron que en Córdoba “la acción estuvo liderada por Claudio César García, máximo referente de esa agrupación. García ocupó el cargo de presidente de la Comisión Nacional de Ex Combatientes de Malvinas en el Ministerio del Interior durante la gestión del gobierno anterior, formando parte del lobby militar que aún hoy continúa manejando la Comisión Nacional de Ex Combatientes”.

excombatientes

“Repudiamos los ataques al símbolo que representa la bandera de la diversidad y la violencia ejercida desde el odio de sectores minoritarios. Como ex combatientes de Malvinas, como sobrevivientes de una guerra a la que nos llevó la última dictadura cívico militar, repudiamos todo tipo de violencia, expresiones de odio y defendemos la convivencia en la diversidad, el respeto y las garantías que hoy nos da un estado de derecho”, expresó el CECIM en su comunicado.

De modo que la reivindicación de la soberanía de las islas Malvinas y la memoria de los caídos en la guerra de 1982 no es incompatible con el respeto a los derechos y símbolos de los otros, otras y otres, sobre todo de quienes históricamente han sido demonizados,negados, marginados y violentados.

Así lo expresa Anabella Romagnoli, militante LGTB+, coordinadora de la Casa del Orgullo Disidente de Córdoba e integrante de la Mesa Coordinadora de la Marcha del Orgullo Disidente:

“Y entonces, el Día Internacional del Orgullo pasó, y hubo un arreglo, y se bajó la bandera y se acaban los posteos y las fotos y todxs vuelven a su cotidiano. Y en ese cotidiano en que muchxs viven cómodamente, otres, nosotres, lxs de siempre, las tortas, travas, marikas, bisexuales, intersex, no binaries, nosotres que no vivimos cómodamente porque incomodamos a la norma, a la heteronorma, seguimos resistiendo. Y entonces, esa violencia que muchxs vieron ayer, parece ser por primera vez porque se les notaba sorprendidxs más que indignadxs, es la que seguimos recibiendo en nuestro cotidiano. Cada día, a cada hs, en cada lugar, donde nos cruzamos con esas mismas personas que van destilando su odio. Cuando vamos de la mano con alguien y vienen de frente y tienen la total libertad para despreciarnos, insultarnos, escupirnos, pegarnos o matarnos. Cuando estamos en una plaza, en un bar, en el teatro, en el barrio, en el cine o comprando algo. Y ojo que no vayamos a reaccionar, porque pasamos a ser lxs violentxs. TODO el tiempo estamos poniendo el cuerpo.

Y matarán a otra compañera trans, y nadie saldrá con tanto fervor a la calle.

Y entonces ahora parece ser que se dan cuenta que no se trata de una bandera, ni de dónde se coloque. Y claro! Pero si lo decimos todo el tiempo, aunque no nos quieran escuchar y nos llenen de frases divinas vacías.

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A ustedes, ex combatientes de Malvinas que en el día de ayer atropellaron nuestros derechos bajo el lema de “somos argentinos y es la única bandera que debe flamear. Esa que nos representa a todos y no sólo a unos pocos”. A esos señores que con mucho orgullo reivindican su lucha en aquellas épocas y el honor por nuestra patria, les decimos que nosotrxs: travas, trans, tortas, putos, bisexuales, intersexuales y todes les pertenecientes al colectivo LGTBIQ+, existíamos en esa época y no sólo estuvimos junto a ustedes acompañando esa lucha sino siendo protagonistas de la misma. ¿Qué piensan? ¿Que no había gays o personas trans entre ustedes? ¡Claro que sí y claro que lo saben! Como también saben lo que pasaba y seguramente callaban. Y no hablamos de los actos de violaciones y abuso de poder que muchos ejercían sobre otros por un plato de comida y que durante mucho tiempo se lo describió como “actos homosexuales”. Hablamos de los que en silencio y la clandestinidad tenían que fingir ser quienes no querían ser para sobrevivir, no a la guerra, sino al odio y la indiferencia de sus propios compañeros, ese mismo odio que hoy ustedes están demostrando hoy. Hablamos de ellos, quienes también dieron su vida por esta patria a la que nosotres, como ustedes, también amamos y honramos y por ello luchamos cada día para tener una patria más libre, justa e igualitaria.

No se trata de la bandera, sino de lo que representa. No les molestan nuestros derechos, lo que les produce odio es nuestra mera existencia.

Hemos avanzado en materia legislativa en nuestro país, claro, pero las construcciones colectivas que transforman una sociedad sobre un consenso, requiere mucho más trabajo que ése, y es de todos los días.

¿Ahora entienden por qué insistimos en que existimos y resistimos?

¿Entienden ahora por qué decimos hasta su hartazgo que lo que para ustedes son letras, siglas o etiquetas para nosotrxs son nuestras identidades que nos atraviesan de punta a punta?

Hoy muchxs se van a levantar y van a seguir en la clandestinidad. Otres nos levantaremos y saldremos a seguir luchando, visibilizandonos y reivindicando nuestro orgullo, porque es la única manera que tenemos de sentirnos vivxs en una sociedad que nos mata todo el tiempo.

Ah, y una cosa más. A las banderas la podrán colocar unxs pocxs, pero es de todxs y la vamos a defender siempre”.

*Periodista

Fotografía: Gentileza de Anabella Romagnoli

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