“La culpa es del sueño” es el último trabajo de la poeta mendocina Mariela Laudecina. En sus versos desnuda sus sueños vívidos, encantadores, temerarios, locos, tiernos. Una invitación a los lectores, aunque crean que los sueños de otros son aburridos.  

 

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                                                                                                                                                                                                                      Por Myriam Mohaded 

Mariela Laudecina nació en Mendoza pero vive en Córdoba desde hace varios años.  Andaba buscando rumbos y un hecho fortuito la ayudó a definir si era Córdoba o Rosario su lugar en el mundo. En una plaza mendocina conoció una chica con quien empezó a charlar. Era una española que hacía un posgrado y hablando y hablando le ofreció compartir su casa por unos meses. Sin dilatar la decisión emprendió su viaje. “Me vine porque no conseguía trabajo en lo mío. Era trabajar doce horas, dormir y  no poder hacer nada”.

Desde entonces publicó “Hacía la  cavidad” (2006), “Ciruelas” (2007) ambas editadas por LLantodemudo, “El cielo es para los Ángeles” (2009 Texto de Carton. Borde Perdido, 2013), “Tomo las decisiones con los pies” (2011, Llantodemudo), y “Perfume de Jarilla”(2013). Además Mariela baila, canta, actúa. “Con el tema del cuerpo, la danza, el canto, la exposición fue siempre natural para mí. En Mendoza hice teatro, danzas y a la literatura prácticamente la desarrollé acá”.

“Hablemos de las cosas que no son, hasta que el cuerpo diga basta”, dice en Ciruelas con tono ácido la poeta, definiendo a la fiebre. Esa fiebre que transita hasta que el cuerpo acusa su recibo. Para mí, el tema del sinsentido está como muy presente con eso. Entonces qué es lo que tiene sentido de la vida, qué no y cómo afecta al cuerpo y al modo de tomar decisiones para mí fue importante”.

–          ¿Por qué la culpa es del sueño?

Porque sueño mucho y han sido sueños muy fuertes. Entonces empecé a anotar algunos y dije algo tengo que hacer con esto. Algunos daban para contarlos y los fui construyendo como poemas. Elegí los que me parecían más interesantes, otros eran recurrentes. Por ejemplo, durante dos o tres años soñé que se me caían bebés de los brazos. Fue en un período donde estaba quizá pensando la posibilidad de ser madre.

 Alguien me pide que cargue a su hijo/ y sin fuerzas procuro sostenerlo/ con la voluntad de quien teme que se lastime/ Aún así, cae/oigo el golpe seco de la pequeña cabeza/Mis manos sostienen el cuello/ que de tan blando se dobla como un cuerpo sin huesos/Nunca pude/ un bebé en los brazos

Otros los seleccioné porque me parecieron fuertes, o bien de asuntos no resueltos, por ejemplo el poema que habla de que mis padres no me dejan salir pero tengo cuarenta años, otros me parecían bonitos. Elegí los sueños que tuvieran algo que decir de una manera verdadera, como exponiéndome descaradamente y en la forma en que se manifiestan.

–           ¿Cuántos sueños registraste?

Alrededor de cuarenta. Al principio, pensé en hacer algo más largo, con más sueños, pero me pareció aburrido y poco atractivo para el lector porque para el que sueña son sus sueños pero, al que se los contás, son ajenos. Es como la cita de Abelardo Castillo –citada en el libro- : “Los sueños ajenos son invariablemente aburridos.  Nunca olvides que tus propios sueños, para el otro, son ajenos”.  Quise que fueran entretenidos, que no aburrieran.

–          Los sueños están escritos en una poesía que narra …

Sí, son pequeñas historias mínimas, pero que no tienen ningún tipo de desenlace. En algunas aparecen comentarios míos al final sin ser un remate. Por ejemplo, el poema del sueño de los dos penes, el sueño es tal cual, y al final dice ´Freud se equivocó, no nos falta nada´,  tiene ese tipo de remate. O cuando sueño que parí un ternero evalúe de no poner otro de ese tenor, porque me parecía demasiado. El sueño era que daba a luz un pájaro negro. Eso fue hace muchísimos años, ¡en el 98! Fue fuertísimo, estaba en un lugar donde era todo luz, había un par de mujeres y de hombres y estaba acostada como para parir y salía un pajarón negro que volaba.

–          Los dibujos que ilustran el texto de “La Culpa es del sueño” pertenecen al exquisito artista Gustavo Wojciechowski (Maca). ¿Cómo se dio de trabajar con él y la editorial  Yaugurú?

Maca es diseñador gráfico, poeta y dibujante. Además de tapas de libros hizo discos. Es de la troupe de músicos y amigos de los años 70, como  Fernando Cabrera, Eduardo Mateo. El año pasado publiqué en el Face unos poemas de “Ciruelas” y “Tomo las decisiones con los pies” y él los leyó, los compartió en su muro, y me dijo que le gustaban mucho. Yo lo había conocido en el festival de poesía de Córdoba y me invita a participar en una plaqueta que integraban cinco mujeres escritoras que son de México, España, Uruguay y Argentina. La plaqueta, donde estoy con tres poemas, era diseñada por él y dibujada por su hija, es preciosa. Después yo quería ver la posibilidad de que él expusiera en Córdoba porque todas sus tapas de libros y diseños son maravillosos. Chateando me comenta que unas amigas suyas estaban por editar un libro en España. De curiosidad le pregunté qué editaban, y me dice… poesía por ahora. Le cuento de mi libro y me pide que se lo mande: ¡ah! ¡A esto lo quiero editar yo! me dice y también que lo dibujaría y ya que estaba le dije que me encantaría que él hiciera el epílogo. En una semana y media tenía prácticamente listo el libro.

 –          Los dibujos juegan con partes de tu cuerpo.

Claro, Maca me pide una foto. Yo pensé que era para la contratapa pero era para intervenirla.

–          ¿Siempre escribiste poesía?

Empecé con poesía, pero tengo un libro de cuentos y otra novela corta lista, pero sin editar.

–              ¿Se puede vivir de escribir?

No, en absoluto. Nos leemos entre poetas.

–          ¿Cómo ves la poesía de Córdoba?

Tenés varios focos, grupos, nos conocemos todos. A veces, hay perspicacias sobre todo entre algunas editoriales, pero ahora está interesante porque se unieron más. Por ejemplo, el grupo que se llama Editorial de Todos los Mares, para hacer ferias; hay otro, “La bandada”  coordinado por Laura García del Castaño y Lili Chavez que trabaja bien. Está bueno porque comparten gente que ya publicó, con trayectoria, pero también quien recién escribe o no le interesa publicar. Después está “Preña Mutosi” que hacen performance; la editorial “Pan Comido” que hace eventos, de Alexis Commamala;  “Llantodemudo” que se extendió y tiene más distribución en Buenos Aires  y otros puntos de Argentina, con un editor de colección que es Guillermo Bawden que dirige la colección “Bonzo”. Alejo Carbonell con “Caballo Negro” que hace un trabajo impecable con los libros y un catálogo excelente. “Borde Perdido Editora” es una editorial nueva, pequeña que hace también lecturas y unos libros preciosos. Sebastián Maturano es editor  y trabaja de manera impecable, con mucho amor. Digamos, las lecturas son cada vez más copiosas, pero los que leen, por ejemplo, son los mismos poetas, los chicos que están empezando en el ambiente, les gusta.

–          Mariela trabaja en la mítica librería “Rubén Libros”, del “Corcho” Goldberg. Allí orienta, sugiere y asesora a lectores para dar con lo que andan buscando. ¿Qué poesía se lee?

–          Se lee poesía de Córdoba. A la librería, por el tipo de lector que va, es gente de teatro, filosofía, cine. Hay un poeta colombiano que dice algo muy gracioso pero muy real: “Los poetas no se leen entre ellos, se vigilan”. Creo, por un lado, que los poetas de Córdoba leen a otros poetas de Córdoba. Además, si escribís poesía y no lees poesía es como medio raro, puede pasar, pero el que escribe poesía lee además por una cuestión de compañerismo, vamos a la presentación, compramos el libro y supongo que otra gente que lee poesía de Córdoba es por gusto, placer o porque dice compro poesía de acá para colaborar, pero es amante de la poesía durante mucho tiempo. En Córdoba hay una gran movida literaria. Buenos Aires está mirando mucho este fenómeno que repercute positivamente porque también se quiere editar. Es tan grande allá, con tantas posibilidades y está tan abierto el campo para editar tanto que apuntan a Córdoba.

La culpa es del sueño

 

He parido un ternero

pequeño y rosado

y me lo han robado para matarlo

He dado a luz en la calle

luego de pujar por horas

Gente que pasa mira con asco

un hombre se acerca

y dice: rápido, corten el cordón

La placenta se desliza

como otro animal

Una mujer lo carga

pido que me lo devuelva

Vivirá, contesta y le creo

En el asfalto, sola y vacía

me veo correr junto a él

en un prado de margaritas.

Para visitar el blog de Mariela:  http://eldeseodeservolcan.blogspot.com.ar/

 

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