Una conversación con Constanza Brunet, editora en Marea, sobre las importancia de las lecturas en tiempos complicados y las posibilidades que propone un catálogo amplio.

Por Valeria Tentoni *

“Libros sobre los temas que nos importan”, reza el canto de Marea, una editorial independiente argentina que desde hace veinte años publica títulos de no ficción. Crónica, ensayo, investigaciones, testimonios, biografías, libros políticos y sociales, historia, periodismo, actualidad, bajo la dirección de Constanza Brunet, periodista y Licenciada en Ciencias Políticas.

El fondo editorial de Marea se divide en seis colecciones: Historia Urgente (periodismo e historia reciente), Pasado Imperfecto (historia argentina), Náufragos (literatura), Vox Populi (ensayo), Narrativa (novela basada en hechos reales), Ficciones Reales (crónicas), Cómo fue (testimonios para jóvenes lectores), y por ellas recibieron el premio a editor del año 2010 otorgado por la CAPLA, cámara que agrupa a los libreros, y por la Fundación el Libro. “Su producción se destaca por el compromiso con la realidad. Su preocupación por la ecología, la ciencia, la tolerancia, la libertad de expresión, los derechos humanos, la memoria, la justicia. Cada uno de sus libros encierra una apuesta más o menos evidente de contribuir, de alguna manera, a un mundo mejor”, recalcaron en los fundamentos.

 

Constanza, venís del periodismo y las Ciencias Políticas: ¿cómo es pensar un catálogo editorial desde ese lugar? ¿En qué creés te moldea como editora esta formación?

Por mi formación siempre he oscilado entre la visión de la ciencia política que es más de largo plazo y la del periodismo que se enfoca en la coyuntura. Creo que en Marea trato de conjugar esas dos visiones. La línea editorial se fue construyendo con libros atentos a la coyuntura, pero con una visión más amplia y duradera. Escapamos de los instant books, del tema del momento, pero a la vez tampoco publicamos libros académicos sino que apuntamos a un público amplio, son libros de divulgación, la idea es que cualquier lector curioso o interesado en el tema lo pueda leer. La meta ideal es que nuestros títulos sean todos de catálogo, que sobrevivan a lo largo de los años.

Dedicada al periodismo, el ensayo sociopolítico, el revisionismo histórico y la narrativa histórica, ¿qué sellos tenían como faros al momento de delinear Marea?

Como lectora empedernida siempre fui fan de muchas editoriales, sin embargo, no son tan parecidas a Marea, que es bastante distinta al panorama editorial de aquel momento. En general las editoriales independientes de comienzos del siglo XXI se especializaban en literatura, poesía o eran de corte más académico. Marea era un caso raro, una editorial independiente pero que abordaba temas de actualidad que en general solían hacer las «multi», y encima dirigida por una mujer que venía de otro palo, del periodismo. Igual tengo que destacar un proyecto como el Centro Editor de América Latina de Boris Spivacov, que tenía una línea editorial con un claro objetivo de intervenir en la realidad, desde la revisión histórica y sus precios económicos, sus libros fueron parte importante en mi formación. Editores como Daniel Divinsky y Kuki Miller en De la Flor y sus grandes libros como Operación Masacre de Walsh. Manuel Pampín y ese catálogo impresionante de autores y temas super argentinos en Corregidor.

Marea es un sello clave en la puesta en estudio del presente. ¿Cómo piensan esta tensión, esta interacción con el presente? ¿Qué riesgos conlleva este constante tomarle el pulso al presente a la hora de idear libros, que son objetos culturales destinados a una larga duración? Las distintas colecciones, en especial «Historia urgente»; «Pasado imperfecto», vienen al caso.

Tratamos de hacer equilibrio entre los temas «urgentes» y los de largo plazo. Y cuando tratamos la coyuntura intentamos que sea de tal manera -por la profundidad de la investigación, por el estilo, por lo valioso del testimonio, por el pensamiento que despliega- que se convierta igual en un libro que perdure. “Historia Urgente” es la colección que aborda más a la actualidad, sin embargo tenemos muchos títulos que siempre hemos seguido reeditando a lo largo de las décadas y se convirtieron en clásicos (por ejemplo, Historia de la homosexualidad en la Argentina, de Osvaldo Bazán, La larga noche de los lápices, de Emilce Moler, Maldito tú eres, de Hernán Brienza, De vuelta a casa, de Analía Argento o De Ernesto al Che, de Calica Ferrer). Intentamos identificar en la coyuntura los temas de más largo aliento que subyacen y permanecen.

¿Cómo piensan a los libros en relación con la salud democrática? Es un lugar común, pero quizás toque insistir… ¿Por qué son importantes las lecturas para pensar el destino de un país? ¿Qué prepararon para esta fecha en el sello?

Los libros siempre construyeron ciudadanía y conciencia democrática, nos amplían la visión tanto temporal, espacial e ideológica. Nos permite contextualizar lo que pasa con lo que pasó antes, con lo que pasa en otros lugares, no hace contrastar nuestro pensamiento, o el sentido común, con otras ideas. Hace ya varios años, con la pérdida de credibilidad de los medios y los periodistas, el libro creció en su importancia simbólica. Hoy sabés que los medios responden casi abiertamente a ciertos intereses y, por otra parte, la información está cada vez más fragmentada, cada vez es más difícil construir sentido solo consumiendo medios. Los libros permiten acercarse de otra manera a la información y los temas que nos interesan. Para los cuarenta años de democracia lanzamos una nueva colección para adolescentes y jóvenes lectores, me parece que es el mayor desafío en este momento, incluir a estas nuevas generaciones en nuestra línea de memoria, en nuestra construcción histórica, en nuestro pacto democrático hoy malherido. La colección se llama “¿Cómo fue?” y es una colección testimonial para jóvenes. El primer título es Los jóvenes te cuentan cómo fue, de Analía Argento y Mariana Zaffaroni e ilustrado por Sabrina Gullino Valenzuela Negro.

¿Cómo piensan al vínculo entre literatura y periodismo y cómo lo trabajan en su catálogo, que incluye rescates y también la colección «Ficciones reales»?

Mi primer acercamiento a los libros siendo chica, que mantengo hasta el día de hoy, es la literatura. Si bien la línea editorial es política y social, la búsqueda literaria es permanente. Por un lado, está la colección “Ficciones Reales” dirigida por Cristian Alarcón que conjuga estas dos pasiones: la literatura y el periodismo a través de la crónica. Nos dimos el lujo de publicar clásicos del género como La noche de Tlatelolco de Elena Poniatowska, o Diez días que estremecieron al mundo, de John Reed y autores contemporáneos como Sonia Budassi, Gabriela Wiener, Juan Villoro, Margarita García Robayo o Luisa Valenzuela, entre muchos otros. Y por otro lado comenzamos hace ya varios años a publicar una colección de Narrativa sobre temáticas sociales y políticas. Ahí publicamos novelas de autores contemporáneos que abordan temas de la historia argentina como Alica Dujovne, Marcos Roszenvaig, Elsa Drucaroff o Julián Gorodischer, entre otros.

¿Cómo piensan a la labor editorial como modo de intervención en la realidad?

Es un objetivo de la editorial, intervenir en la realidad desde el dispositivo cultural que es el libro. A veces lo logramos y a veces no, a veces sentimos que estamos sintonizados sin proponérnoslo con temas que le están importando a los lectores y a veces apostamos por un tema o un libro que creemos que va a tener muchos lectores y no es así. Hay libros que se han usado en juicios para meter preso a un represor (como en el caso de Von Wernich), otros que se han propuesto como fundamento para sacar leyes importantes (como Historia de la homosexualidad en la Argentina en el debate por el matrimonio igualitario), y hay muchos otros ejemplos en los que sentimos que aportamos un granito de arena. Este año luego del triunfo en las PASO de Javier Milei junto a Guillermo Levy convocamos a una serie de autoras y autores para escribir unos textos en tiempo récord para armar un libro que dialogara con la realidad y pusiera pensamiento y palabras donde había desconcierto. Decidimos publicarlos en su versión digital en forma gratuita y tuvo miles de bajadas y lecturas y en librerías pusimos una versión en papel a precio de costo. Fue un gesto de participar en la discusión pública desde la línea editorial que construimos en estos 20 años.

¿Qué lugar creen que tendrán los libros y el ecosistema editorial independiente argentino en los próximos años?

Es difícil de saber, pero creo que como en la pandemia los libros fueron refugio, las crisis también son momentos en los que los libros protegen, ayudan a imaginar salidas a esa situación, forman comunidad, arman resistencia. Así que supongo y espero que los libros nos ayuden en esta Argentina que viene.

 

*Para Eterna Cadencia (www.eternacadencia.com.ar)

Foto: Eterna Cadencia