Un 23 de septiembre de 1947  se promulgó la ley 13.010 que establecía el voto femenino obligatorio en todo el país.

 Por Redacción*

La ley de “Derechos Políticos de la Mujer” fue impulsada por el Poder Ejecutivo, con Eva Perón como la principal referente del proyecto.

Ese 23 de septiembre de 1947 se llevó a cabo un acto, convocado por la CGT, en donde una multitud asistió a Plaza de Mayo para celebrar el anuncio de su promulgación. 

En esa ocasión, Evita se dirigió a la plaza. En sus manos tenía un ejemplar de la ley que consagraba un momento único en el largo recorrido de lucha para conseguir el sufragio femenino. 

En Plaza de Mayo, Evita decía:  “Mujeres de mi patria: recibo en este instante de manos del gobierno de la Nación la ley que consagra nuestros derechos cívicos. Y la recibo entre vosotras con la certeza de que lo hago en nombre y representación de todas las mujeres argentinas, sintiendo jubilosamente que me tiemblan las manos al contacto del laurel que proclama la victoria. Aquí está, hermanas mías, resumida en la letra apretada de pocos artículos, una historia larga de luchas, tropiezos y esperanzas. Por eso hay en ella crispación de indignación, sombra de ataques amenazadores pero también alegre despertar de auroras triunfales. Y eso último se traduce en la victoria de la mujer sobre las incomprensiones, las negaciones y los intereses creados de las castas repudiadas por nuestro despertar nacional” 

 

 

Luchadoras históricas

La lucha por el derecho al voto de las mujeres se remonta desde fines del Siglo XIX y principios del XX. Pero tomó fuerza cuando Eva Perón se puso a la cabeza de la campaña a favor del voto femenino en el año 1946.

Luego del triunfo de la fórmula Perón-Quijano, Evita decía en su primer discurso público: “La mujer debe afirmar su acción, la mujer debe votar. La mujer, resorte moral de su hogar, debe ocupar el sitio en el complejo engranaje social del pueblo. Lo pide una necesidad nueva de organizarse en grupos más extendidos y remozados. Lo exige, en suma, la transformación del concepto de mujer, que ha ido aumentando sacrificadamente el número de sus deberes sin pedir el mínimo de sus derechos.”

Como antecedentes a la gran conquista del voto, algunas mujeres ya se organizaban por la ampliación de derechos femeninos y fueron pioneras en las luchas feministas: “Cuatro prestigiosas y denodadas luchadoras” las denominaba el diario Córdoba -archivo al que se puede acceder en nuestro Centro de Documentación- en su edición del 10 de septiembre de 1947 y se refería a las militantes Julieta Lanteri, Cecilia Grierson, Elvira Rawson y Alicia Moreau. 

La sufragista Julieta Lanteri, se había presentado en 1911 en las elecciones del Concejo Deliberante de la ciudad de Buenos Aires debido a que no existía cláusula que lo impidiera, convirtiéndose mediante un fallo individual, en la primera mujer en Latinoamericana en emitir un voto. Además se había presentado a las elecciones legislativas de la capital 1920 por el Partido Feminista Nacional.

Anteriormente, en 1904, Lanteri había fundado junto a Cecilia Grierson, la Asociación de Mujeres Argentinas, tras haber participado esta última en el Segundo Congreso Internacional de Mujeres en Londres 1899, el mismo año en que quedó apartada de su cargo por sus acciones feministas. 

Otra figura importante en la causa fue la socialista Alicia Moreau, que en 1907 creó el Comité Pro-Sufragio Femenino, y aliada en la Unión Feminista Nacional con figuras como Elvira Rawson y Alfonsina Storni, llevaron a cabo una votación paralela de mujeres en las elecciones legislativas de 1920.

Con registro propio

El diario Córdoba, en la fecha posterior a la sanción de la Ley, ilustraba su edición vespertina con una imagen de un mitin de mujeres de la Agrupación de Mujeres Democráticas en el Barrio Inglés -actualmente Barrio Pueyrredón- con el propósito de ejemplificar a la mujer cordobesa en la vida política. 

A partir de la aprobación de la ley, en el Córdoba se reflexionaba acerca de la responsabilidad de los partidos políticos, a partir de ese momento: se les encomendaba la tarea de la “capacitación cívica de la mujer” orientada a “los grandes problemas sociales, económicos y políticos del país y el mundo”. Y, también, la importancia de adaptar sus estructuras orgánicas a la participación de la mujer en su organización, comando y orientación.

En sus páginas está escrita una frase con actual vigencia: “Los derechos se conquistan y, en la marcha, mientras se los aplica y se los vive, es donde estos adquieren su forma adecuada, al mismo tiempo que la conciencia individual y colectiva aprenden a manejarlo como es debido.” 

La victoria del voto femenino universal y obligatorio se vio materializada el 11 de noviembre de 1951, cuando las mujeres argentinas pudieron ejercer por primera vez a nivel nacional su derecho a sufragar y a ser elegidas representantes. 

Si bien numerosas han sido las conquistas que en los últimos veinte años se lograron para ampliar los derechos de las mujeres, la lucha continúa, ya sea con el cumplimiento real de las normas u otros temas que se incorporan a la agenda feminista tales como la urgente necesidad de reglamentar y sancionar la  ley de equidad de género.

A 75 años de la sanción de la ley de derechos políticos, seguimos luchando para consolidar la equidad e igualdad de género en la conquista efectiva de derechos para las mujeres y diversidades.

Informe: Zahira Lemir

*www.centrodocumentacion.com.ar